jueves, 14 de abril de 2011

Recuerdos que no hay que olvidar

Lucy Laura Iturbe Santillán



 Cabello blanco, símbolo de la experiencia de una persona de poco más de 70 años, barba y bigotes pronunciados, son parte de las características físicas que definían al escritor, músico y periodista Fernando Díez de Urdanivia, quien fue partícipe de la “Celebración del libro y la lectura” organizada por Difusión Cultural (DAE) y el Departamento de Lenguas (preparatoria) del Tecnológico de Monterrey. Desde 1995, por acuerdo de la UNESCO, el 23 de abril se celebra el Día Internacional del libro, ya que ese mismo día en 1616, fallecieron Cervantes, Shackespeare y Garcilaso de la Vega (Schmieg, 2007), motivo de tal celebración en la institución.
     En la entrada de la tan aclamada aula Magna del edificio Sur del Tecnológico de Monterrey, el día 11 de abril del 2011 pasada la una de la tarde, se concebía un ambiente fresco con aroma a juventud, aunque también, al principio, se sentía un contexto turbulento y de mucho ruido a la hora en que los estudiantes de entre 16 y 22 años aproximadamente tomaban asiento para ser testigos de la conferencia y  presentación del libro “Libros y Discos” de tal escritor.
     De primer momento, se hizo una pequeña semblanza sobre el autor por el profesor Luis Navarro, con la finalidad de presentarlo ante el auditorio y hacer hincapié en la figura que representa: “Nació en la ciudad de México el 28 de julio de 1932. Hizo la licenciatura de periodismo en la escuela Carlos Septién García. Ejerció esa profesión en los periódicos Excelsior, Novedades, El Heraldo de México, El Día y El Universal por más de cincuenta años. Estudió música en la Academia Palestrina. Fue maestro de literatura y ha escrito 22 libros”. Después de esa reseña le cedieron la palabra y los ahí presentes aplaudieron efusivamente.
     Se recreó una situación de confianza y candonga debido a la interacción entre él y los estudiantes: una persona de edad avanzada bromeó un poco con el público joven acerca de cuestiones que tienen que ver con la diferencia de edad y todos los presenten ríen. Y sin embargo, nos presentó una forma muy original de dar una conferencia y presentación: haciendo alusión a la música, platicó un poco sobre algunos compositores mexicanos para entrar en contexto, y de esta manera, puso en reproducción alguna melodía que identificaba a ese compositor.
     Por otro lado, a pesar de que poco a poco el invitado iba tomando cada vez más confianza con su público, aun se escuchaban los murmullos de aquellos que se encontraban distraídos hablando de otros asuntos quizá, o de esos estudiantes que todavía se acomodaban en sus asientos.
Recuerdos que se van quedando mudos
Como se había mencionado en la semblanza que se hizo de su vida, Francisco Díez también es un conocedor de la música, y ha ido construyendo su propio baúl de recuerdos musicales. Así que para adentrar a los jóvenes en un contexto vivido por él hace ya unas cuantas notas musicales atrás, comentó acerca de Agustín Lara y de su admiración hacia él. Para ello, nos regaló un poco de su vida privada al mencionar que ese tipo de música no era tanto del agrado de sus hijos, haciendo alusión a que los gustos han cambiado. A continuación se pudo oír un fragmento de una polka corrida llamada “Las bicicletas”, grabada por la pianista mexicana Marta García.
     De pronto platicó un poco sobre Pancho Libori, cuya especialidad son los epigramas: una composición poética breve o cuarteta de un solo tema en la cual se hace burla o sátira de manera ingeniosa, con sentido del humor. Entonces, para dar un ejemplo de eso, llegó al Aula Magna un fragmento de un epigrama con un sentido también de albur, y el escritor mencionó: “Meneas mi perro querido, murió. Y aunque no lo creas, tanto tanto lo he sentido, que aun estando bien dormido, siento que me lame-Menas”. Y en consecuencia apareció un brote de risas y aplausos entre los estudiantes y los profesores presentes.
     Siguiendo con la secuencia de los recuerdos, habló un poco sobre la figura de Ignacio López Tarso, considerado uno de los grandes histriones de México. En seguida puso al oído de los ahí presentes un vals mexicano de fines del siglo XIX del autor Ángel J. Garrido. Al mismo tiempo, introdujo al auditorio en lo que es parte de la literatura mexicana, y de esta manera, se pudieron escuchar dos grabaciones con voz en off, una llamada “Interview”, de Juan José Arreola quien, como lo mencionó el señor Díez, fue su primer amigo literario a la edad de once años.
     Por otro lado, de repente se percibió un aroma a distracción y, como todo buen estudiante (en su mayoría eran jóvenes de la preparatoria, con sólo unas cuantas personas de la universidad, miembros del grupo de Teorías contemporáneas del periodismo), hubo quienes se distraían fácilmente o mantenían sus mentes en otro lado: algunas señoritas se mordían las uñas, otras se observaban el cabello, aunque en mayor medida había más que estaban atentos recibiendo los conocimientos de la voz de la experiencia.
     Cerca de la 1:40 de la tarde se empezó a escuchar “El monje extraño”, leído por la vos de Herácleo Cepeda, un cuentista chiapaneco. De igual forma las mujeres también se hicieron presentes dentro del repertorio de “Libros y discos”, y para demostrarlo, el autor habló un poco acerca de la poetiza María Teresa Antuiña, y a continuación, se pudo escuchar una narración de un poema de Sor Juana Inés de la Cruz: “Al que ingrato me deja, busco amante. Al que amante me sigue, dejo ingrata. Constante adoro a quien mi amor maltrata, maltrato a quien mi amor busca constante”.
Un recorrido por la antigua Ciudad de México
La presentación continuó por los caminos musicales de la histórica capital. Los estudiantes escucharon el “Adiós”  con notas nostálgicas en el piano de Alfredo Carrasco. Sin embargo, no todo fue perfecto en cuestiones técnicas y el inicio del paseo fue distorsionado por el gis que se produjo en una de las bocinas. Después fuimos testigos del origen de la muy conocida “Víbora de la mar”, cuyo nombre original es “El cuarteto virreinal” del compositor michoacano Miguel Bernal Jiménez, y entonces el Díez dijo “No vayan a ponerse a cantar la Víbora de la mar”.
     “¿Están listos para asombrarse?”, preguntó el periodista Fernando al auditorio, y en seguida remontó a todos los presentes en un viaje por el tiempo a través de sonidos reales de alguna calle en la capital. Esto se confirmó con el sonido que se percibía como fondo musical en esa calle producida por el cilindro u organillero. Así que de esa manera habló un poco sobre el mecanismo del mismo y dice: “Cualquier tarugo lo toca, pero no cualquiera lo carga”. En lo que concierne a los estudiantes, cuando el señor Díez preguntó sobre el autor del tema que escuchó, uno de ellos da el nombre de un compositor, pero equivocadamente, a lo que los alumnos responden con una expresión de burla.
     Casi al final de las exposiciones musicales se pudo presentir un recuerdo nostálgico con la llegada de “La golondrina”, tocada en un cilindro, del compositor Narciso Saradei. De la misma manera, también se acercó una ola que iba de atrás hacia adelante de desorden y de murmullos entre los presentes en la presentación, e inquietud probablemente porque llegara el fin.
La cultura que se va perdiendo
Como es tradición, minutos antes de dar fin a la presentación de “Libros y discos”, se abrió la sesión de preguntas al invitado. Vianey Fragoso de 23 años, estudiante de la carrera de Comunicación y medios digitales preguntó: “¿Qué libro escogería de los que ha escrito?”, a lo que el escritor respondió “Escogería todos y los echaría en el bote de la basura. Si un escritor está conforme con lo que hace, entonces está perdido”. Después comenzó a hablar acerca de algunos escritores mexicanos, como Juan Rulfo, Arreola, Cepeda, al que finalmente citó “Prefiero escribir poco que tener que avergonzarme mucho”.
     La segunda pregunta fue sobre la cultura: “¿Qué hay que hacer para no seguir perdiendo la cultura?”, la cual fue dicha por Hiram Valles de 19 años, también estudiante de la carrera de Comunicación. El escritor mencionó que mantener la cultura es una responsabilidad individual, pero también es del Estado. Y después habló sobre una anécdota no muy lejana mencionando que “En Guanajuato se respira la cultura”.
     Al término de la sesión de preguntas la gente aplaudió. Después se le dio un reconocimiento al periodista Díez en forma de agradecimiento por su participación en la semana del libro del Tecnológico de Monterrey. De la misma forma él también dio unas palabras de gratitud a su público: “Agradezco a todos por haberme permitido compartirles mi sabiduría, pero sobre todo, mi ignorancia”.
     Después de esas palabras, la alumna Anabel Vázquez de 20 años, estudiante de la licenciatura de Ciencias de la Comunicación, fue invitada por una de sus compañeras, Lucy Laura, a dar su punto de vista sobre la presentación del libro, y ella contestó: “Se me hizo muy interesante sobre todo el tema que trata de la pérdida de las tradiciones, especialmente en la música, porque ciertamente, aunque para algunas personas es molesta la música del organillero, éste representa gran parte de nuestra cultura del que todos deberíamos sentirnos orgullosos y conservarlo.
     Por último, llegaron las 2:30 de la tarde, hora de entrar a una nueva clase o de ir a comer, y poco a poco, entre comentarios, murmullo y algo de alboroto en la entrada, el Aula Magna se fue quedando vacía. De repente llegó un aroma a curiosidad de 9 estudiantes que se acercaron al rincón de la misma, al lado del periodista, para seguirlo cuestionando sobre temas culturales y algunas situaciones actuales en el país. Al final, el escritor volvió a agradecer a los últimos alumnos por su paciencia hacia él.
     Prácticamente, casi a las 3 de la tarde, las voces de esos estudiantes y de Fernando Díez se dirigieron a la salida. Se comenzó a respirar un aire más tranquilo con aroma a despedida. En ese momento las notas musicales del silencio comenzaron a invadir las paredes del Aula Magna.

jueves, 31 de marzo de 2011

“Se gana y se pierde; se debate muy fuerte, no se persigue a la prensa”

Por Lucy Laura Iturbe Santillán
Esta fue una de las declaraciones que dio el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Felipe Calderón, en la entrevista publicada por Javier Moreno para El País, titulada “Para ganar una batalla tienes que ir por ella”. Pero ¿será cierto que no hay una libertad de prensa? ¿De verdad se puede opinar libremente en nuestro país? Si bien es verdad que en los últimos años ha habido una mayor libertad para los medios de comunicación, o al menos más que en sexenios anteriores, también es cierto que cuando un medio toca un tema “perjudicial” para intereses particulares de personas poderosas, o políticos, o criminales (especialmente narcotraficantes, el tema que está “de moda” en nuestro país), este derecho es, de alguna manera, coartado por ese poder ($) y entonces, la Teoría de la libertad de prensa en Las Cuatro Teorías de la Prensa de Siebert, Peterson y Schramm, no está siendo respetada, poniendo en peligro el trabajo del periodista y en el peor de los casos, su vida o la de sus familiares.
“Los ataques al gobierno, a los funcionarios o a los partidos políticos no se deben castigar” pero ¡cuidado!, si alguien se mete por ese callejón, probablemente recibirá llamadas para amenazarle por poner “en riesgo” la imagen pública del personaje, o quizá será uno más de la lista de víctimas en México gracias a que alzó la voz.
Sin embargo, cabe la posibilidad de que otra teoría que se puede aplicar muy bien en la situación actual de nuestro país es la de la Teoría autoritaria, en la que los medios de comunicación transmiten lo que el gobierno les dice que deben transmitir (por no decir lo que les conviene que transmitan), y gracias a ello la audiencia cree que tiene el gobierno que los medios le representan. Por ejemplo, no hay día que no se transmita un comercial sobre los narcotraficantes que el ejército ha capturado, pero ¿qué hay de las cifras de las personas muertas por la captura de tales personas? Se nos muestra sólo el lado positivo de las cosas, como que “el Ejército mexicano es un Ejército valiente, un Ejército popular, un Ejército leal y un Ejército eficaz”, pero rara vez mencionan el proceso por el que el detenido fue capturado, y el número de balas que en medio de personas inocentes se dispararon.
Lo mejor es, como dicen por ahí, creer sólo en la mitad de lo que se dice, y la otra mitad, dejarla a criterio de cada quien.

jueves, 24 de marzo de 2011

Comentario sobre la película “All the president’s men”

Las dificultades y los retos del periodista han tenido su origen desde hace mucho tiempo, como se puede ver en la película “All the president’s men”: para empezar, es verdaderamente sorprendente la forma en que el amor a su profesión y su entrega por descubrir la verdad lleva a los protagonistas de esta historia, Carl Bernstein y Bob Woodward, a buscar información y a documentarse sobre hechos que habían sucedido, y sin tener muchas herramientas modernas que hoy en día nos hacen la vida más fácil, como la computadora, el teléfono celular y el Internet, por ejemplo.
Además, como periodistas relativamente nuevos en la profesión, se tiene el gran reto de la credibilidad, ya que, por no tener tanta experiencia, al principio son pocas las personas que creen en el que apenas está dando sus primeros pasos sobre la pluma y el papel. Sin embargo, con fundamentos contundentes, fuentes confiables e inversión de tiempo, al final del día el periodista puede lograr esta credibilidad.
También uno de los aspectos fundamentales de gran utilidad para obtener buena información es el saber cuestionar a la persona que nos brindará la descripción de los hechos, y en esta historia los protagonistas son muy hábiles para lograrlo. No obstante, siempre se tiene que tomar en cuenta por encima de todas las cosas la ética que está en juego para poder trabajar, ya que la cuestión humana debe ser una de las prioridades para el periodista.
Desde el inicio de esta profesión se sabe que muchas veces se pone en peligro la vida, y esto ha venido ocurriendo desde hace mucho tiempo, aunque hoy en día el número de periodistas que han muerto por sacar la verdad a la luz ha aumentado de manera significativa. Es un riesgo que se tiene que correr, ya que desafortunadamente cuando los intereses de personas con poder son perjudicados y la cantidad ($) puede más que la veracidad, entonces pueden ser capaces de hacer cualquier cosas por protegerse de alguna manera, aunque traten de afectar la vida del periodista. Por eso siempre hay que estar bien conscientes de cada una de las palabras que se van a publicar, pero sobre todo de que estas palabras sean reales.

¡Que la verdad se convierta en un reto!

domingo, 13 de marzo de 2011

Valentía dentro del periodismo

Por Lucy Laura Iturbe Santillán
     
                                                
Sube por las escaleras del edificio Norte hasta el N301 (salón que es cómplice de los nuevos periodistas y que ha sido testigo de los primeros pasos que ellos van dando en el arduo camino de esta profesión). Se para frente a éste y espera a que los alumnos entren. Es recibido por la profesora (Alma Karla Sandoval) con un abrazo y lo hace pasar al lugar donde será entrevistado. Toma asiento y prende su laptop. Su hermano, quien lo acompaña, pone una grabadora sobre la mesa y es así como Antonio Betancourt Morquecho, Premio Nacional de Periodismo 2006 y originario de Jojutla, Morelos, comienza a presentarse hablando sobre sus estudios profesionales y relacionándolos con el periodismo: “Mi profesión es licenciado en administración de empresas turísticas ¿qué oso no? Administrador de empresas turísticas y periodista ¿Sabían que un periodista también es un administrador?”
     De pronto uno de los entrevistadores le pregunta que si es un administrador dentro del periodismo, o un periodista dentro de la administración, a lo que él responde: “Conjugo los dos: dentro de la administración, un periódico, una estación de radio, un medio impreso, son una empresa, y ¿cómo subsisten? A través de las ventas. Aunque el periodismo no es sólo estar detrás de un escritorio, también existe el periodismo de campo. Ser periodista es estar las 24 horas los 365 días del año”
     -¿Qué siente Antonio Morquecho al estar lejos de la familia y dedicarle un poco más de tiempo al trabajo?
     -Dentro de esto es la pasión, la pasión que te genera el trabajo.
     Al mencionar la palabra pasión, se le dibuja una notable sonrisa en los labios, y cuenta que se hizo administrador por complacer a su mamá, pero en realidad él no quería ser ni licenciado en administración ni periodista: tenía la ilusión de ser soldado, pero como piloto aviador, algo totalmente diferente a lo que se dedica actualmente. Comenzó su carrera a los 7 años entregando periódicos en su bicicleta, y con el paso del tiempo se le fueron presentando varias oportunidades dentro del radio y la prensa: “Ya no quería ser el que vendía periódicos, quería ser la persona que tenía su puesto en el periódico”. En el Regional del Sur, que es el medio donde desempeña su labor, comenzó vendiendo publicidad. Actualmente es el encargado de este medio en 11 municipios.
     Antonio Morquecho viste con un pantalón azul marino y una camisa de vestir blanca, un porta celular del equipo de los Pumas y sobre la camisa, donde se abrochan los botones, están sus lentes. Zapatos negros y peinado hacia el lado izquierdo, una persona elegante pero sencilla, con una sonrisa sincera pero sobre todo valiente. Y fue esta valentía la que lo llevó a ser el protagonista de un corrido: en septiembre de 2010 el periodista cubrió una balacera, que se dio cerca de un jardín de niños y una escuela primaria del municipio de Jojutla, entre policías y sicarios. En medio del intercambio de balas de estos, Morquecho se encontraba presente manteniendo informado al público sobre lo sucedido y llenándose de mucho valor, arriesgando su propia vida y “rifándose el cuero”. Gracias a esto, el grupo musical Los Gavilanes del Sur le compuso un corrido que lleva el nombre de “Corrido al periodista Antonio Morquecho en Morelos”, el cual nos expresa la entrega que Morquecho tiene hacia su trabajo. Así que la profesora pone en la pantalla este video para ser presenciado por los periodistas y para que sean testigos de un ejemplo de valentía.
     Sin embargo, actualmente tanto el periodista como el autor del corrido, el señor Luciano Gonzales, se encuentran en trámites con la PGR porque, ya que se trata de un narco corrido, se necesita de un permiso especial para poder sacar en los medios esta canción, y debido a que fue publicado sin este permiso, tuvieron un pequeño problema legal que se encuentran por resolver.
     -Has dicho que el corrido es como uno de tus más grandes logros, ¿qué significa para ti este corrido?
     -Cumplimos con un ciclo en la vida, y la canción se tiene que quedar. Tú te vas, pero las nuevas generaciones te van a recordar a través de un corrido.
     Morquecho se encuentra de pie hablando, expresándose también con el movimiento de sus manos y transmitiendo emociones con su rostro. La conversación fluye a buen ritmo, pero de repente toma otra dirección:
     -Referente al tema del narcotráfico, si pudieras implementar alguna estrategia para combatir el narcotráfico en México, contando con la seguridad de que se respetaría al pie de la letra, ¿cuál sería?
     -Respetando el espacio de ellos, nada más, se acaba la guerra. No puedes ser radical tan fácil. O si lo puedes erradicar, pero ¿cuál es la profundidad del narcotráfico? No nada más es el chico banda que anda sobre las calles, son transportes, todo lo que requiere una empresa, y todos tienen sueldo, entonces no puedes erradicar tan fácilmente.
     -Partiendo desde el hecho de que evidentemente su compromiso con la información es más bien con nuestro país, ¿hasta dónde llega este mismo compromiso que usted es capaz de arriesgar su vida por informarnos?
     -La razón la tiene la gente porque nosotros nos encargamos de informar, no de denunciar. Tú puedes informar hasta donde tengas las bases, pero detrás de toda esa información hay un denunciante.
     Entonces una de las entrevistadoras comenta que la situación actual en México es muy difícil para los periodistas, y que ha habido ocasiones que alguna vez han puesto en peligro la vida de Morquecho. Él por su parte, menciona que ante este tipo de cosas su reacción ha sido, como todo ser humano, con miedo al principio, pero cuando alguien te agrede, es por alguna razón. De pronto nos platica sobre un suceso del que fue víctima en el 2001 y del que afortunadamente pudo salir vivo: “Me mandaron golpear, pero el detalle no era para mí. Mandaron una advertencia contra los periodistas, pero como yo era el más andariego que andaba en la noche, fue al que agarraron primero”. Y es entonces cuando nos da a entender que existen límites dentro del periodismo. No se trata de dar una noticia sólo por darla, sino que se tiene que pensar muy bien lo que se va a decir, tomando en cuenta las repercusiones que tal noticia traerá, tanto pata la integridad física del periodista, como para el resto de las personas: “El tema del narcotráfico y el tema de la basura tienen sus límites. Dentro de ese límite que vas a hacer es que yo me voy con lo que me dejaron, no con lo que se va, porque yo no soy denunciante, yo voy a anunciar”. Es decir, la labor como periodista en el lugar de los hechos es hablar sobre lo ocurrido, pero sólo de lo que se presenta en el momento, estableciendo un límite y sin hablar de más.
     Así mismo Morquecho platica un poco sobre experiencias personales vividas, pero su manera de hacerlo es muy peculiar, ya que al parecer se traslada un poco al pasado, haciendo de cuenta que está ahí, y contándonos como si estuviera en el mismo lugar donde vivió esa situación.
     -En una entrevista comentabas que alentabas a los jóvenes que estaban iniciando en el periodismo a que fueran mejores que los actuales. ¿Qué piensas entonces de la generación actual de periodistas en nuestro país?
     -Que tienes que mejorar, ¿por qué? Acuérdate que se va evolucionando. Los jóvenes tienen que ser mejor.
     Sin perder ese sentido del humor que caracteriza a Antonio Morquecho, responde cordialmente a todas las preguntas. Así que después otra de las nuevas periodistas le pregunta:
     -Usted dice que informa, no denuncia, pero entonces ¿qué cree que es lo que usted hace como periodista para crear un cambio?
     -El cambio lo va a formar la sociedad. Tú puedes ser líder, dirigente, pero acuérdate que la política la maneja cierto sector: senadores, presidente, diputados. Lo que ellos dicen “siempre tienen la razón”, porque dentro de la sociedad también es la que reclama a ellos, entonces uno de los dos es quien tiene la razón. El político se queda 3 años, 6 años y se va. El periodista se queda y con el mismo poder.
     Como principiantes en la profesión del periodismo, es de gran utilidad pedir consejos a la voz de la experiencia. Es por ello que al ser cuestionado sobre qué consejo da Antonio Morquecho a los nuevos periodistas, éste cruza las manos, mira a los ojos de quienes serán el futuro periodístico y les dice que se debe estar actualizado, tener pasión por lo que van a hacer, seguir adelante en pie de lucha “y tratar de volar distintas barreras, una de ellas la envidia”.
     -¿Creer que los nuevos dispositivos tecnológicos pueden poner en duda la calidad del trabajo periodístico?
     -Sí, así es. Porque no nada más te vas a basar de una blackberry o de una computadora para hacer tu trabajo. Acuérdate que se enfoca al trabajo de la investigación. Porque de la gente que ves todas estas páginas (señala su computadora), hay algo muy especial: estás viendo el pensar de otras personas, y la forma y el sentido que le da a la noticia.
     En base a ello una de las entrevistadoras le pregunta que si twitter puede servir como una herramienta de trabajo para muchos periodistas, a lo que Morquecho contesta afirmativamente: “Cien por ciento. Es más, no sólo twitter, sino hasta una persona que pide limosna te puede informar porque está en el lugar de los hechos”. De repente con un sentido humorístico nos confía un secreto sobre algunos trucos periodísticos: “Si sabes utilizar el photoshop, sólo volteas la foto y ya cambiaste de lugar”. La audiencia ríe y la profesora le dice que de esos trucos no. Se siente un ambiente muy relajado, ameno y de mucha confianza en el N301.
     Terminando este paréntesis humorístico, el periodista es cuestionado cobre la definición que él le da a un periodista responsable, y con un tono de voz más serio, Morquecho responde: “Un periodista responsable es el que retoma a la gente. Un funcionario es de 3 años a 6, y tú te quedas, y ¿de quién vive el periodista? De la gente.”
     -¿Cuál es el mayor problema del periodismo en Morelos?
     -Para empezar, el mayor problema sería ponerse a estudiar porque no hay muchas escuelas de periodismo aquí. En el caso de las universidades estatales ¿cuántas escuelas de periodismo hay? Muy pocas.
     -¿Cómo es un día común y corriente en la vida de Antonio Morquecho?
     El periodista voltea a ver a su hermano, Jorge Morquecho, y le dice que nos cuente sobre eso: tan sólo en un domingo, el día que aparentemente es de descanso, tiene que trabajar de ocho de la mañana a doce de la noche. La audiencia se sobresalta de sorpresa, porque vaya que es un hombre ocupado. “Son giras de trabajo ya programadas. Ya llevo una rutina ya establecida”. Esto nos habla del compromiso y de la responsabilidad con la que el periodista realiza su trabajo, sacrificando horas que pudiera dedicar a su vida privada, con tal de mantener actualizado sobre lo sucedido a su público.
     Ejemplo de valentía, pasión, disposición, de lucha y de entrega es Antonio Morquecho, “el reportero aguerrido, que para tener la noticia, iba volando en su moto”.

lunes, 28 de febrero de 2011

“La golondrina es el ave del reencuentro…y la vida es el arte del reencuentro”

Por Lucy Laura Iturbe S.
Jeans oscuros, zapatos casuales, blusa negra y gargantilla plateada, así vestía Alma Karla Sandoval al ser entrevistada por sus alumnos, una periodista y escritora sencilla entregada a su profesión, con entera libertad de plasmar su sentir, y con una escritura espontánea que sólo ella puede expresar en un estilo que la hace única.
     Originaria de Jojutla, Morelos, y Egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y de la Escuela de Escritores de la Sogem, la literatura de esta gran escritora refleja realidad, sentimiento, personalidad que nos muestra parte de su ideología y de su forma de ser. “Me encantan los símbolos. He trabajado con las aves desde muy temprano. La golondrina tiene un significado personal que obviamente me quiero reservar. Me encantan, son aves migratorias, fuertes, discretas, elegantes, capaces de recorrer grandes distancias y siempre vuelven. Siempre regresan y siempre tienen algo que contar”. Estas fueron sus palabras expresadas al preguntarle sobre el significado que tienen las aves para ella, especialmente las golondrinas.
     -¿De alguna forma eres o te consideras una golondrina en la forma de ser, en tu escritura o en tu persona?
     -¡Ojalá!, ojalá pudiéramos volar grandes distancias y volver cada determinado tiempo a territorios que nos han marcado. ¿Saben por qué me gustan las golondrinas? Porque es también el ave del reencuentro, y alguna vez leí por ahí que la vida es el arte del reencuentro.
     Con una expresión de alegría en el rostro, y una sonrisa discreta, se le notaba que le gustaba hablar del tema, de su literatura, y de la pasión con la que escribe disfrutando cada una de las palabras que va plasmando en el papel.
     De pronto la conversación se empieza a poner interesante: con un tono más serio, Alma Karla compara la poesía y la política con la ética cuando es cuestionada sobre por qué dice que la verdadera resistencia es la poesía. Reflexiona un poco y menciona que éste género literario debe estar al filo de la verdad: “La honestidad es fundamental para poder resistir a regímenes injustos o a administraciones públicas o gobiernos que no dan lo mejor de sí para poder dar lo que merecen nuestras sociedades y nuestros pueblos”.
     En este sentido, la poesía como parte de la literatura sería una fuente muy confiable porque siempre es honesta con los lectores y prácticamente nunca engaña: “La poesía, los grandes poetas no pueden menti. El lector se da cuenta cuando un poeta no le está diciendo realmente lo que siente. La política no creo que nos permita resistir libremente diciendo la verdad”. Entonces nos da a entender que la honestidad es un arma fundamental para que un ciudadano se mantenga en pie de lucha ante tantas injusticias, para que pueda defender una ideología real del contexto en el que vive, de los sucesos que ocurren en su municipio, en su país, en el mundo, teniendo un criterio propio y viendo más allá de lo que está ante sus ojos.
     -Hablando sobre la verdad ¿cuál es tu opinión sobre las represiones que sufren algunas personas cuando piden cuentas claras a la autoridad o a algún funcionario público, cuando piden la verdad?
De pronto se da un silencio absoluto entre la audiencia y ella. Se le nota pensativa. Toma un respiro y contesta “Aplaudo a los ciudadanos comprometidos, valientes que quieren exigirle cuentas claras a sus gobiernos municipales, estatales, nacionales. Es una práctica maravillosa de valor, de aplauso y de reconocimiento total”
     En el 2008 se publicó en el periódico El Diario de Morelos una noticia sobre el señor Jorge Sandoval, padre de la periodista, integrante de un Movimiento Ciudadano del municipio de Zacatepec, cuyo único objetivo era pedir la verdad a las autoridades de su localidad. Sin embargo, la respuesta ante tal demanda del señor Sandoval fue abusiva por parte de los funcionarios: fue golpeado y encarcelado por exigir un derecho como habitante responsable. Con voz baja, Alma Karla menciona que ha vivido en carne propia y familiarmente este tipo de abusos “He sido amenazada, he sido perseguida y mi papá ha sido encarcelado injustamente sin prueba alguna. He tenido que sacar de la cárcel a mi padre como preso político totalmente. Como ciudadana congruente con las ideas de mi padre, con las de su familia, denuncié. Es el precio que tienes que correr por realmente defender una ética, una dignidad, un sistema de valores”.
     Sube un poco el tono de voz, sonríe y dice que fue su padre quien le ha enseñado estos valores, y sobre todo el deseo por la verdad. Habla de él con mucho orgullo y admiración, y se siente muy feliz de que a pesar de todo su padre sigue con ella, en pie de lucha defendiendo sus ideales “Me siento muy orgullosa de ser su hija, pero muy orgullosa. Creo que tengo una institución en mi casa”.
     Después ella toma un poco de agua. Es muy expresiva con el movimiento de sus manos, y su tono de voz no es monótono, al contrario, varía, cambia constantemente: de un tono bajo, a veces casi susurrando, lo sube de golpe, haciendo énfasis en algunas palabras y plasmando sus emociones como ella sabe hacerlo. Entonces le preguntan que si cree que haya información demasiado peligrosa para publicar. “Sí claro. Lo vemos todos los días, todo el tiempo”
     Durante algún tiempo, como periodista, fue columnista de La Jornada, sin embargo, tanto el director de La Jornada Morelos, como la directora nacional del mismo le pidieron que “cuidara lo que escribía”, no con tono amenazante, sino más bien por la intolerancia de quienes pensaban diferente a ella: “La situación con mi padre como periodista me ponía en un entredicho. Entonces tengo que cuidar mucho lo que digo, porque la opinión pública puede creer: no pues ésta es la hija del integrante del movimiento ciudadano que fue encarcelado, sabemos cuál es su ideología, y yo, de alguna manera pierdo cierta neutralidad por la biografía, por los acontecimientos de los últimos años, o sea, también por eso pierdo cierta objetividad”.
     -¿Cómo puedes relacionar la poesía con lo que escribes, con las notas y los reportajes?
     Con una sonrisa en los labios, sin dejar a un lado sus movimientos corporales que como todo buen poeta expresa cada una de sus emociones, ella responde “¡Huy! Pues diría que de ninguna manera no tiene nada que ver una cosa con la otra. Y yo descubrí que Octavio Paz decía que un poema es como una noticia: a ambos les une la brevedad. A un poema no le tiene que sobrar nada, tiene que tener precisión, claridad y ritmo: una noticia sin ritmo no está bien adaptada, un poema sin ritmo no es un poema, una noticia sin claridad nadie la entiende, con un poema sin claridad nadie se conmueve”.
     De este modo la entrevista sigue su curso, fluye con ritmo hablando más sobre su escritura y sobre el actual contexto social en el que se encuentra México. Al final se le cuestiona sobre el impacto que quiere causar en sus alumnos al ser profesora “Quiero primero que se conviertan en buenas personas. ¿Cómo yo entiendo ser una buena persona?: profesional, ético y apasionado, porque una vida, lo he dicho así, una vida sin pasión, ¿para qué diablos la quieres? Los apasionados, los entusiastas son los que llenan los lugares para cambiar las cosas”.
Y es así como Alma Karla Sandoval nos muestra esa pasión con la que vive cada segundo, con la que escribe y con la que lleva a cabo su profesión. "Porque para vivir hay que salvar instantes y recordar, que es volver a pasar por el corazón, todo aquello que alegró la vida".